Una colega que anda estudiando por Italia, Bologna precisamente, me consultó sobre mi análisis sobre los últimos atentados en París. Se lo escribí por mail. Me gustó. Lo corrijo un poco y mientras escucho una de mis canciones preferidas de Andrés Calamaro reflexiono tantas cosas que me dan vueltas en la cabeza y ordeno como puedo…

¿Qué decir? O que no decir…  yo lo veo todo bien complejo en cuanto al análisis.

A ojo, el 10% de la población europea son migrantes de origen religioso musulman. Mucho más alto es el porcentaje de inmigrantes de la religión que fuera. Pero eso pasa con todas las metrópolis mundiales. Que además tienen colonias o áreas de influencia.  Francia es una nación imperialista y victoriosa, está llena de países pobres que la acosan… la población mundial migra a los países donde puede vivir mejor y entiende el idioma, idiosincrasia, etc.

¿Qué hace Francia con los inmigrantes? Los recibe, pero los agrupa. Les da salud, educación, bienestar. Pero no les da ninguna esperanza de satisfacción o expectativa de crecimiento personal a nivel intelectual o de realización o cuidado del alma. Y agrupados no se asimilan completamente. Los extranjeros son locales pero siguen siendo extranjeros en el fondo. Sin lugar de pertenencia. Se los discrimina. No solo Marine Le Pen y el FN. El partido existe muchas veces como expresión del resentimiento y odio de los pequeño burgueses, fascistas, que siempre andan pululando, en la peluquería, carnicería, panadería, pescadería, y en las ferias en general. El europeo odia a los que hacen los trabajos más indecorosos de la sociedad, los sectores bajos, subalternos.

Es cierto, hay sectores “socialistas”: estudiantes, artistas, intelectuales, profesionales, obreros fabriles y tal vez cadres.  El resto es derecha o ultra derecha.

En ese contexto viven los musulmanes. No les dejan profesar su religión. O no al menos libremente. Los franceses dicen que sí. Afirman ser los paladines de la tolerancia. Pero se pasan de rosca y se vuelven intolerantes. Porque en nombre del laicisismo no toleran ninguna religión ni la existencia de dios. Esto lo aprendimos con Durkheim. Pretendía fundar una nueva religión de Estado para el nuevo republicanismo. Esto es así desde la escuela, que es pública y uno de los valores fundamentales entre las instituciones públicas de ese país. Más que el parlamento tal vez. En la última novela de  Michel Houellebecq, Sumission, el protagonista es un docente de una universidad de París, Sorbonne creo, en ciencias sociales o literatura. Y la novela trata sobre el ascenso de un presidente musulmán. La derrota no radica en que la presidencia es para una ciudadano que venera al Islam. Porque en teoría el presidente es “laico”. Sino en que la universidad se convierte en universidad islámica. Y cambian el programa de estudios. Y ese es el fin de la república.

Los musulmanes no son terroristas. Francia les abre las puertas, pero para pasarlas tienen que dejar algunas cosas del otro lado. Porque por la puerta no pasa todo. Dios no pasa. El velo no pasa. El Corán no pasa…. ¿y qué es lo que sí pasa? Lo menos profundo y más vulgar tal vez… la comida tradicional, las festividades… eso que los franceses llaman “pintoresco” pero no jode. Incluso se organizan actividades en torno a la riqueza de “esa” cultura, que no es propia en el Instituto del Mundo Árabe.

Y bueno,  no a todos los musulmanes les gusta esto.

A este análisis agreguémosle, como para hacer un cóctel explosivo (que no se mal interprete), la perspectiva de los analistas de geopolítica internacional más la mirada de los historiadores que ven el proceso como el fin de una era, o tercer guerra mundial… algo así como el fin de la civilización occidental o el imperio romano (sería el imperio occidental en este caso).

El imperio se auto destruye por su conflictividad interna (real y legítima), pero mientras eso ocurre, las ex colonias sometidas del imperio de oriente se han levantado. Y no comparten los valores de occidente. No quieren ser como occidente. Existen los que quieren ser como occidente y occidente no los deja. Pero luego hay quienes se dieron cuenta de todo esto (o tienen una ceguera tan grande que no ve absolutamente nada y el efecto es el mismo) y entonces quieren destruirlo (El imperio).

Y un día una organización terrorista, otro día otra… la primavera árabe en los países de ese origen hace algunos años , van surgiendo, se van multiplicando las protestas, los grupos, las conflictividades. Y ahora llegamos al Estado Islámico. Que no es Al Qaeda u otras parecidas. Porque antes no reclamaban territorio. Pero ahora no solo reclaman territorio, sino que han creado un Estado y controlan una porción del globo terráqueo.

Los Estados no nacen con el beneplácito de los otros Estados de la comunidad. Para que un Estado nazca es inevitable la guerra, la lucha, el enfrentamiento. Ellos contaban a priori con un elemento constitutivo fundamental: Nación, cultura, historia, sentido de pertenencia. Después crearon conceptualmente un Estado. Entonces ya son un Estado, mal que nos pese, mientras sigan así las cosas. Sobre el mismo territorio donde post segunda guerra mundial Inglaterra y Frnacia crearon una frontera (Irak y Siria, uno de cada lado) con una soberbia, insultante y arrogante línea recta (solo se puede hacer de esa forma) estos tipos fundaron un  Estado. Dicen haber recuperado el territorio expoliado y disolvieron la línea. Y ahora, al mejor estilo imperialista, el líder se auto proclama califa del E.I.  afirma que donde haya musulmanes habrá E.I. Y Europa está lleno. De los que quieren  ser occidente, de los amontonados y agolpados en monoblocks sin esperanzas ni ninguna expectativa. Entones ocurren las consecuencias no deseadas. Primero un loco, después dos, después una planificación al mejor estilo El Club de la Pelea.

Como premisa, si Europa sigue gobernada por multinacionales y políticos de derecha por un lado y las armas y el petróleo van a ser los motores del mundo, estamos fritos.

No me aventuro a sacar conclusiones. Tal vez asistimos desde hace un tiempo, largo o corto según como se lo mire, al fin de una era que lentamente va acabando. Por momentos es tan incierto. Y será claro al final. Pero no contamos con el diario de lunes para el destino de la humanidad.