
https://www.youtube.com/@LASANGRETIRA
En este primero programa apenas pudimos presentarnos. Si alguien lo ve y nos cuenta de qué hablamos, ¿Lo deja por favor en los comentarios? Así lo agregamos a la descripción.
Hablamos de Pablo de Tarso, más conocido como el apostol San Pablo, predicador fundamental del Cristianismo. Su vida, su obra, sus viajes y su figura.
Recordamos la figura de Galileo Galilei, su defensa de la obra de Copérnico, su enfrentamiento con la Iglesia por sostener la redondez del planeta tierra. Sus otros inventos. Algunos links interesantes que mencionamos en la charla: https://www.laizquierdadiario.com/Eppur-si-muove-la-historia-de-un-genio https://www.laizquierdadiario.com/1633-La-Inquisicion-enjuicia-a-Galileo-iglesia-vs-ciencia
Charlamos sobre dos libros del autor francés, Eric Sadin: La era del Individuo Tirano La vida espectral El primero aborda la historia reciente de la técnica: Internet y telefonía. Y sobre todo el momento en que ambas se funcionan con la aparición de la red 3G, hacia el año 2010. El autor analiza los pequeños comportamientos humanos, sobre todo en Francia (pero como todo pensamiento eurocéntrico, con vocación totalizante) que parecen ser anodinos y poco relevantes; pero que rebelan grandes cambios en la historia de la humanidad. El segundo libro se ocupa del presente-futuro actual: las IA regenerativas. Aquí una nota con una reseña del primer libro: https://www.laizquierdadiario.com/Eric-Sadin-La-era-del-individuo-tirano-o-el-tiempo-de-las-violencias-legitimas Aquí una del segundo libro: https://www.iade.org.ar/noticias/eric-sadin-y-el-tecnoliberalismo-espectral Aquí otras notas interesantes: https://www.izquierdadiario.es/La-inteligencia-artificial-o-la-humanidad-teledirigida
En este capítulo repasamos la historia que más nos gusta: el relato del éxodo del pueblo judío de Egipto y la peregrinación a la tierra prometida (eternamente espacio de conflicto geopolítico mundial). Encontramos en la salida del pueblo judío de las garras del Faraón, tal vez una de las historias más maravillosas de lo que constituyen los mitos fundadores. Toda comunidad tiene un mito fundador, una memoria colectiva, un arraigo y un sentido de pertenencia a un pasado común. Este relato particularmente, contiene una enormidad de bellísimos detalles que enriquecen y espectacularizan la historia. Y por ello la transforman en un hecho tan particular, citado y revisitado por muchísimas otras colectividades. La invención de un Dios todo poderoso, el desafío que el líder de un pueblo le plantea a esa divinidad, la particular vida de este guía político y espiritual, el reencuentro con sus raíces y su verdadero origen, el sentimiento de injusticia que motiva a sus acciones, las plagas, los trucos, la rebeldía ante el poder establecido, la caminata por el desierto, la emergencia divina de las tablas de la ley, los cuestionamientos al líder por la falta de bienestar. Todos los planteos de la gobernabilidad moderna se encuentran en este gran mito fundador que ni el mejor narrador de la historia universal podría haber creado. La vigencia, luego de más de cinco mil años de acontecida, es atroz. Porque sigue funcionando como epopeya en la cual referenciarse ante la adversidad de los tiempos para la mayor parte de los pueblos esclavizados de mundo. Aquí la fuente de la (accidentada) lectura, de la Revista National Geographic Nro. 238 (junto con otros materiales que sirven para profundizar un poco): https://drive.google.com/drive/folders/1Oo9j4Um2Aaj9SEcbo8BRF5fnCguoBxLX?usp=sharing
En esta emisión leímos y reflexionamos sobre la vida de Sofía, luego rebautizada Catalina, quien en el año 1762 se convertiría en Zarina de todas las Rusias, y gobernara hasta 1796, igualando el legado del Zar Pedro I «el Grande» (gobernador entre 1682 y 1725, año de su muerte). A través de la reflexión sobre su ascenso al trono y las desventuras con su marido Pedro III (solo gobernó seis meses), pudimos comprender bastante más de la idiosincrasia Rusa, que para nosotros en Argentina suele ser lejana. Las «guerras de palacio» no solo son novelas alejadas de «lo popular» ó más mundano. También expresan las formas de ser y sentir de un pueblo. Y en la vida y acciones de Catalina (y tmb de Pedro) pudimos advertir la importancia de las religiones como identidad nacional y/o comunitaria, la humillación de servir al extranjero, la importancia de las acciones individuales y el ejercicio del poder a partir del propio convencimiento. Si bien eso último es válido para Catalina, y que también por momentos la historia pareció ser graciosa, no fue igual para Pedro III, quien vivió su corto reinado como una tragedia. Tanto es así que no pudo escapar a su destino, directamente asociado al lugar y tiempo de su nacimiento, y de un orden social que lo obligó a ser alguien que él no quería. Fue así que al cabo de poco tiempo la ambición de Catalina y el temor a cualquier intento desestabilizador llevaron al asesinato de su marido, terminando no solo con su reinado, sino también con su vida. Pedro pagaría caro sus (inocentes?) idolatrías y medidas de gobierno, que le dieron la espalda a un pueblo y una burocracia que no lo respaldó en lo más mínimo. Finalmente, esta historia nos habla y enseña sobre el ejercicio del poder, la habilidad en el manejo de los humores y la sensibilidad social, tanto en los grandes como en los pequeños detalles. En este link la nota que leímos, de la Revista National Geographic Nro. 231: https://drive.google.com/drive/folders/1S8qVnxHunQO564dev5bFqp6xjvQF9gTX?usp=sharing
Es mucho lo que se sabe de Napoleón. ¿Pero cuánto de su relación amorosa, personal y tortuosa para con su esposa Josefina? A partir de la lectura de un artículo en la Revista de Historia de National Geographic, nos asombramos de descubrir la inestable y tóxica (así lo adjetivaron en la nota) relación entre estas dos personalidades en el momento más influyente del emperador para con Francia y el mundo entero. Sus conquistas y la expansión del imperio francés modificará para siempre el mapa geopolítico del globo. Ahora bien, ¿Habrá tenido algo que ver su relación de desamor con Josefina? ¿Qué hacía ella por los salones de París mientras él combatía en las batallas más sangrientas y espectaculares del inicio de la etapa moderna? ¿Qué coincidencias encontramos entre los altos y bajos de las victorias y derrotas del general y los encuentros/desencuentros con su enamorada? ¿Por qué se buscaron? ¿Qué querían uno del otro? Sin dudas que hablar de Napoleón no es nada original. Ni pretendemos serlo. Pero lo que sí hicimos es dejarnos cautivar por la lectura y reflexionar sobre esta historia, en tiempos de irreflexión e inmediatez. En este link la nota que leímos, de la Revista National Geographic Nro. 239: https://drive.google.com/drive/folders/19pbl_IUbLA9uQu7FWOyQsdCzkrgW9IfS?usp=sharing
Ricardo Zevi es el protagonista de la novela de Salvador Benesdra, el Traductor, del año 1992. Es una novela enorme en todos los sentidos. Promediando el final, en un momento casi definitorio y extremo, Zevi descubre que él es el enviado. Y que como traductor, es el encargado de unir los puentes entre todas las religiones, las culturas, las ideologías. Y que no es casualidad, pues Ricardo es portador de ese apellido, Zevi, el mismo de un tal Sabatai, Sabatai Zevi, estudioso de la cabalá, de la ciudad de Esmirna, que en tiempos del imperio otomano y del Sultán Mehmed afirmó también ser el ungido, el mesías, el salvador. Y que el momento de la anunciación sería en el cabalístico número 1666. La novela de Salvador Benesdra es el momento de la caída del Muro y el fin de la Unión Soviética. Un momento límite en la historia contemporánea. El fin de un ciclo y la consecuente angustia ó euforia, como pasiones tristes o alegres ante un futuro incierto. El S. XVII, lleno de revoluciones y guerras en Eurasia también trajo arremolinados cambios. Era el final de los antiguos regímenes feudales, y la entrada a la modernidad, la ciencia, los inventos, los descubrimientos. Migraciones, desplazamientos, penurias. También esperanzas de un mundo mejor y la posibilidad de asistir a lo que parecía ser el Fin de la Historia. Tal vez será por ese parecido que estos tiempos actuales tienen respecto de aquellos, que la historia de Sabatai nos atrapó, nos cautivó y quisimos recorrerla. Juntamos información de distintos lugares, revistas periodísticas, ámbitos religiosos. Seguramente se pueda conseguir mucho más. No obstante, a pulmón y (creemos) con mucha gracia, relatamos su vida, sus viajes, sus encuentros, sus locuras, el fanatismo que despertó y trágico final que frustró tantas esperanzas para miles de judíos que en la diáspora vendieron todas sus pertenencias convencidos en el mensaje de este Señor. La historia de Zevi es la historia de un falso mesías. En tiempos de penurias, necesitamos creer y aferrarnos en alguien que nos represente y nos dé esperanzas. Es fácil dejarse cooptar en la desesperación y en la urgencia de las necesidades más elementales. Pero si algo nos enseña esta historia es que la salvación y una vida mejor no es apelando a la voluntad de un ser extraño que viene desde el más allá. Nadie se salva solo. Y solo podemos ser felices en comunidad. Esperamos que disfruten escuchar la historia tanto como nosotros al pensarla.
En este capítulo nos divertimos un rato repasando la vida de este personaje tan particular, como es el Marqués de Sade. Un libertino que siempre jugó al borde y en los límites de lo moral y lo correcto. Más que en los límites, del otro lado. Leímos una nota base de la Revista National Geographic, Nro. 232 y los prólogos a algunas de sus obras editadas en Argentina. Es mucha la información que existe del personaje; motivo por el cual no tiene mucho sentido ahondar aquí. Lo más característico es que lo hicimos a nuestra manera: desprejuiciados y contextualizando al personaje en los tiempos que le tocó vivir. Las notas que leímos, en este link: https://drive.google.com/drive/folders/1ZqsMO6Zlxdfkd8Zseorf8Yn8mFZzLie2?usp=sharing
Un tipo, perseguido por sus deudas, se mete de polizón adentro de una caja de madera, junto con su perro, en un barco a punto de zarpar e irse lejos de la isla en la que habita. El objetivo: escaparse en búsqueda de mejor suerte. Una especie de reseteo de su vida. La posibilidad de empezar otra vez. ¿No es apasionante? Así se vivió en la piel de los europeos el descubrimiento del nuevo mundo. Para 1493, todo se reducía a una nueva chance que te daba la vida. Olvidarte de todo, perderte, decirle chau al pasado y recomenzar. Quién pudiera en este mundo actual, en el que se encuentra cartografiado lo que está haciendo un nano- átomo en una isla perdida en la mitad de la nada. Eso fue lo que nos llamó la atención y nos motivó a la lectura de un cuento de Stefan Zweig, en un libro llamado Momentos Estelares de la humanidad. Uno de ellos es la historia de un malandra, venido a menos: el vasco Nuñez de Balboa, quien pasó a la historia por haber sido el primer europeo en ver el mar del sur, u Océano Pacífico, atravesando el Istmo de Panamá. Entre tribus indígenas, caciques y guerras, perros de cacería humana, climas/geografías adversas y el temor al mundo mágico que se presentaba ante sus ojos, este Vasco junto con una turba de perdidos, se aventuraron de verdad. Así era todo en 1513, en el Caribe tropical que llevaba y traía barcos desde La Española (Haití y Santo Domingo) y las costas de Venezuela y Colombia, por el lado del Atlántico. Y luego por el terreno hostil que atravesaron a pie lo que hoy es Panamá, para advertir que del otro lado había otro mar tan o más grande que el conocido hasta el momento. Y que también existía un lugar en donde se tomaba agua en vajilla de Oro. El escape hacia la gloria y la inmortalidad era la única posibilidad de este personaje, Vasco Nuñez de Balboa, quien acorralado por deudas y acumulación de pequeños crímenes y descuidos, solo pudo acelerar para salvar su vida y honor. No siempre sale bien. Esto debería ser una enseñanza, en tiempo de aceleración constante como forma de escape.
¿Qué no se dijo sobre la primer circunnavegación de la Tierra? ¿del Estrecho de Magallanes? ¿de la finalización del viaje por parte de Magallanes? Es cierto, no hay originalidad. No buscábamos en este capítulo encontrarla. Solamente disfrutar del viaje, en una lectura profunda, que nos cautive, nos emocione, nos de gracia, nos permita revivir la historia intentando pensarla no con nuestra visión actual, sino en la mirada de esos seres que habitaron este mismo espacio, pero quinientos años atrás. Nos interesa captar la fascinación de pensarse ante el descubrimiento de algo nuevo, de nueva territorialidad, de nuevos mundos en el mismo mundo. Encontrarse ante la instancia de lo inesperado, de lo asombroso, del descubrimiento, del peligro, del no saber, de ir hacia adelante encontrado puertas, salidas, progreso, porvenir. Leer la historia de los 250 tipos que se subieron a cinco barcos a navegar por los vastos océanos esperando encontrar una ruta alternativa hacia unas islas que ya conocían pero yendo en el sentido contrario, debería motivarnos a apreciar todo este desarrollo estando a la altura de esa efervescencia. Y más aún, pensar en que por primera vez era posible llegar al mismo lugar del que partieron, yendo siempre en la misma dirección. Fue una época del mundo fascinante. Tanto como tal vez pueda serlo la actual. Cada época en la que se descubre un nuevo territorio nos redimensiona como seres pensantes y auto-pensados en el cosmos. Actualmente, con la IA y la vida computacional exacerbada (desde 1950 a hoy, 2025), podríamos encontrarnos ante un momento así (pienso en Carl Schmitt, el nomos de la Tierra). ¿Será posible, al revivir todos entretelones dignos de una de las más maravillosas historias del universo, re considerar nuestra época actual? ¿Convive en nuestro espíritu el de aquellos hombres? ¿Seremos capaces de darnos cuenta del estado actual de la humanidad ante esta nueva territorialidad? Si todo esto es muy profundo, puede quedar para reflexiones futuras. Al fin y al cabo, mientras la gran historia de la humanidad se construye, nuestras vidas individuales de seres finitos nos conminan a pensar de manera más pequeña, entre intrigas, celos, miedos, desafíos individuales y rencillas de poca monta. No sabemos hasta qué punto, estos personajes de la historia son capaces de conocer y ponderar la historia que han creado para nosotros.
